lunes, 30 de mayo de 2011

A la conquista del Reyno de Aragón









El viernes por la mañana cuatro caballeros de este nuestro Reyno de Navarra y mas concretamente en representación de nuestro valle de Egués, montaban sus caballerías en los carruajes que les llevarían a tierras de Aragón. Partieron de dos en dos en viaje ameno en una mañana soleada con el fin de la conquista de la zona de Ribagorza en el reino colindante. Tras dos horas de viaje realizan una parada en el camino para reponer fuerzas. A media tarde, llegan a lo que será su campamento desde donde afrontar la batalla. Después de desmontar las cabalgaduras y dejar los enseres, parten a inspeccionar la zona de partida y comprobar las bondades de los licores que realizan por la zona con la cebada. Cenan en una de las posadas, y se dirigen a reposar a sus aposentos en el campamento situado a 20 km del lugar. Cuesta conciliar el sueño, el cambio de los camastros, la diferencia de las compañías y los nervios que de forma silenciosa van apoderándose de cada uno de los componentes. Al amanecer, las 6 de la mañana, se desperezan para asearse, desayunar y colocarse sus ropajes que les distinguirán y verán con admiración sus rivales en el campo de batalla por su valentía, pundonor y compañerismo que transmiten. Desmentir un bulo que corre por nuestro valle de que uno de sus componentes emite unos ruidos estridentes por la noche, nada mas lejos de la realidad. Los únicos ruidos que se oian eran los de los pájaros al amanecer. Después de un copioso desyuno realizado con mimo y amor por sus doncellas, parten hacia la zona de encuentro con los demás combatientes. Se acerca la hora de la verdad y entre el frescor mañanero y los nervios, las orillas del río se llenan de caballeros que desenfundan su sable para aliviar sus vejigas. Llega la hora de la verdad y van montando en sus cabalgaduras después de desearse suerte mutuamente. La salida sin ser nerviosa es rápida, pronto llegará el primer alto y hay que guardar fuerzas para los siguientes, así que subida a buen ritmo pero sin pasarse, llegando casi a la cima se puede divisar el pirineo con alguna de sus cumbres nevadas. Empieza un descenso del puerto para salir a una carretera ancha también con descenso pronunciado que les devuelve al punto de partida, donde cogiendo otra carretera se dirigen al segundo de la jornada. Van en un grupo de unos 200 componentes y nuestros caballeros sin perderse vista los unos a los otros. Aparece de entre la multitud otra vestimenta con los colores de nuestro valle, no es otro que Sir Sixmilo. Se une a la escuadra. Después de varios km en grupo llegan a la segunda subida que comienza con un camino en obras, piedras, tierra, baches, etc. Recuerda a algún campo de batalla de tierras de otro imperio conquistado recientemente por un español, dicen que de Pinto. Una de las caballerizas, quiza por poco acostmbrada a estos lugares, sufre un problema en una de sus extremidades, teniendo que realizar una intervención de urgencia. Los componentes de este nuestro grupo, para para auxiliar a nuestro guerrero. Dos de ellos parten abriendo camino, y otros dos esperan al perjudicado. Después de una intervención rápida y con éxito, vuelven a sus cabalgaduras y empiezan a recuperar posiciones, realizando una ascensión rápida y sobrepasando a todo aquel que se pone por delante. En la cima, avituallamiento, y nos espera uno de los adelantados. Así pues los cuatro del grupo inicial, acomenten el descenso de este puerto. Con poco espacio por medio, llegan a tercero, en este caso dos de ellos se adelantan unos metros y suben a un ritmo un poco mas alto que la otra pareja. Pequeño descenso y a esperar en el avituallamiento, donde las gentes del lugar con una amabilidad exquisita, les ofrecen todo tipo de bebidas y viandas. Llegan los otros dos componentes, la caballería del anterior a tenido otro problema, en algo que llaman desviador. La pericia de la pareja hace que no pase de una simple anécdota. De todas formas, se oye por ahí que el afectado comentaba que había que cambiar la caballería cada 2 años. ¡A ver si esto va sinendo una excusa para eso! Después de reponer líquidos en el avituallamiento, se adelanta uno de los guerreros a la ascensión de lo que sería la última subida. Detrás los otros 3 van recortando poco a poco terreno y llegan a darle caza ya en la cima. Pero la sorpresa viene cuando después de un km más o menos aparecen otras rampas a lo largo de unos 2 km. Rampas inesperadas que se van haciendo duras. De todas formas son engullidas sin problemas. Descenso rápido de dos en dos, alguna diferencia en la bajada, hay que reagruparse. Se espera por delante, ahora toca cojer un grupo un poco numeroso para afrontar los últimos kms de forma mas tranquila. Si algo se ha aprendido en nuestro valle, de una forma más o menos ortodoxa, es a realizar relevos. Así de uno forma sincronizada se van engullendo km con algún parásito que se pega al rebufo de nuestras caballerías. Por fin alcanzan un grupo los lleve a la meta. No hay mucho entendimiento, o unos tirones, o yo no paso, cosas de estas batallas. Los pocos repechos que quedan y el poco aire en contra, hacen mella. Sólo queda algunos falsos llanos y se alcanzará la gloria. Por fin se divisa el pueblo, llegan todos en el grupo. Satisfacción por que el objetivo está conseguido. Se ha pasado un buen día en buena compañía y se han hecho 190 km a 30 km/h. Llegado al campamaneto de la organización, se cuentan batallitas, se saludan a otros combatientes y retirada al cuartel general donde espera una ducha reconfortante y dar cuenta de las últimas viandas que quedan. Resaltar una tortilla de patatas de 8 huevos digna de ver. Recogida de todos los enseres y regreso a nuestro Reino. Hay que llegar a buena hora para ver otra de las batallas que se libraba el sábado, en este caso en tierras inglesas. Todo salió bien y lo importante es que los caballeros ha regresado sanos y salvos para combatir y partirse el cobre en otras tierras.


Esto es lo que cuentan por ahí, quizás alguien pueda poner nombres y apellidos a estos caballeros. Yo por si alguien los conece, voy a poner unas fotos después de la gesta.


Saludos a todos, y como alguno dice por ahí "Nos vemos con la flaca"


Se me olvidaba firmar. ALBERTREK

3 comentarios:

  1. Jose Arizkuren30/5/11 19:45

    Estos son los super flechas. Temporada tras temporada endurecen como robles, y florecen buenas bellotas.

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  2. Don Jesus Mari Portillo Mutuberria señor de casi toda la "Chandrea"; Sir Alberto Mikelez de Alzueta propietario de bastas fincas en Pamplona y Mutilva;Juan Jose Altuna Lasarte Ultzamako Jauna eta Jose Luis Martinez Iturmendi Dueño, Amo y Señor de todo lo ke alkanceis a ver, son los caballeros ke participaron en la gran conquista."Bueno el doctor Sex tambien"

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