domingo, 3 de junio de 2012

Tesoros cicloturista: LA VIRGEN DE DORLETA




Fotos: Óscar Díaz “Dandy”


Hace ahora 50 años de un viaje extraordinario. Un 8 de agosto de 1960, los jóvenes cicloturistas bilbaínos Luis y Ángel Serrano y el vitoriano José Luis Sáenz de Olazagoitia, llegaban con sus bicicletas a Roma. Después de una larga travesía desde Vitoria, iban a ser recibidos en audiencia por el Papa Juan XXIII. Sus alforjas iban cargadas de ilusión. En aquel equipaje portaban la petición de declaración canónica de la Virgen de Dorleta como patrona de los ciclistas. Dicen que al “Papa bueno”, aficionado al ciclismo y tifossi de Bartoli, no le costó mucho darles su bendición. El 17 de agosto volvían a la capital vitoriana, cansados pero felices, y el día 28 de aquel mismo mes, la Virgen era proclamada “Patrona de los ciclistas españoles” en el Alto de Arlaban, a 587 m de altura, donde está situado su Santuario, en el municipio de Salinas de Léniz (Guipúzcoa), una suave y preciosa ascensión muy frecuentada por los cicloturistas vascos.

La idea de estos ciclistas se remonta a dos años atrás, el año 1958, cuando un grupo de amigos cicloturistas, encabezados por Luis, padre de José Luis, forman un Comité para declarar a la Virgen de Dorleta nuestra patrona. El 28 de octubre de aquel año se había celebrado su coronación en la explanada del santuario, donde se congregaron muchos feligreses, la mayoría de ellos cicloturistas. Pensaron que los ciclistas debíamos tener una intercesora a la que encomendarnos y presentaron la propuesta ante el Párroco de Salinas y el Obispo de San Sebastián, recibiendo todo su apoyo, el mismo que tuvieron después de las diferentes Federaciones, primero de la de Guipúzcoa y Vizcaya, seguida del resto de regionales y encabezada por la Española. Todas acogieron con entusiasmo la iniciativa.

Pero faltaba el último paso, la declaración canónica de la Santa Sede. Y el resto ya lo conocéis, los tres ciclistas se trasladaron a Roma en bici, llevando las “preces” (los ruegos) del Prelado de San Sebastián, pero no fue hasta 1973 cuando la Federación Española de Ciclismo aprobó los estatutos oficiales, reconociendo a la Virgen de Dorleta como patrona de todos los ciclistas.

Hoy en día la devoción sigue en pie. En el interior del Santuario se pueden ver miles de ofrendas de todo tipo de los ciclistas, sobre todo maillots, de profesionales, de aficionados, de muchos clubes venidos de todos los rincones del país, depositados en señal de agradecimiento y como ofrenda a nuestra patrona. Pero es a pie de carretera, un kilómetro antes de coronar el puerto de Arlaban, donde encontramos este auténtico tesoro del cicloturismo, donde se alza un “santutxo”, un monumento con la imagen de Dorleta. A sus pies, sea invierno o verano, nunca faltan flores frescas y otras ofrendas de los ciclistas, y una frase grabada en la piedra “María, Reina del mundo, protege a la tierra recorrida en todas las direcciones por los ciclistas amantes de la naturaleza”.


El lugar, como no podía ser de otra manera, es punto de encuentro de muchos ciclistas que inician desde aquí sus salidas y es habitual que muchos clubes comiencen la nueva temporada viniendo hasta Arlaban, para pedirle protección a la Virgen.

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